elefantes

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Note

viernes, 12 de abril de 2019

La canción de Rocky Rock

Deja que me eche en tus brazos
Acaríciame la cabeza como a un pequeño animal.

Miro hacia arriba, me gusta ver tus ojitos
Clavados en mi cuerpo peludo.

Dices Rocky-Guapo
Y el día es perfecto
Dime Rock-Rocky!
Y aullaré para siempre.

Creo que voy a hincarte-GUAU!
El colmillo en los dedos
Ahora, ahora, hueles a galleta, Oh!
Es que no puedo parar de chuparte...

No me bajes al suelo
Te romperé las medias
Te mearé los zapatos
GUAU! A veces no nos entendemos pero,

Dices Rocky-Guapo
Y el día es perfecto
Dime Rock-Rocky!
Y aullaré para siempre.

THA

jueves, 11 de abril de 2019

Diario de un extraterrestre. Día 44.001. Misión Fallida.

Fuimos al monte y según mi compañero; atravesamos las plumas del pájaro dorado, caminamos a lomos de mamuts bajo la cama de nubes, descubrimos la orilla secreta que custodiaba el soldado de mármol, y el tesoro. Yo desconocía la ruta y me sorprendió. Era de noche cuando mi compañero miró a las estrellas y declaró que nada le haría más feliz que viajar al espacio, verlo todo desde allí arriba.

Pensé que era un buen momento para cumplir una misión pendiente. Llevar al otro confín del mundo a un terrícola. Así lo hice aunque luego me arrepintiera gravemente.

Asumiendo el riesgo de quedar atrapados por siempre, fuimos a buscar la nave a la playa donde siempre sucede lo mismo: el viento peina violento las ramas de las palmeras, el color azul del cielo se difumina con las nubes y la ola de un metro nunca llega a romper. Por allí caminan siempre los mismos: lloran unos y son los otros los que hacen el amor en la arena.

Subimos al Argo con destino a la 31415, o como la llamaran los humanos siglos más tarde, la Blue Rock Station, donde el Capitán Borges mejora en bucle los versos más hermosos de la historia. El espectáculo era descomunal, a mi compañero se le olvidaba respirar de cuando en vez: las rocas azules estallaban y de su interior nacía a cañonazos la suerte del futuro y del pasado, en forma de ángulos, de líneas curva y horizontes amarillos plegados sobre sí… Escuchó voces, alaridos, silencio, vio a Neil Young buscando un corazón de oro…
Entre los vórtices adivinó su muerte, vio en qué se convertía después… El nudo se hizo fuerte en su garganta cuando un rayo de luz atravesó su pecho, haciéndole comprender cosas que hoy todavía desconozco y jamás sabré.

THA

domingo, 7 de abril de 2019

Nota

La botella de cerveza en la ducha
La cuchara por fregar
El vinilo en el tocadiscos
Y el resto en su sitio.

Vale, la cama está reventada
Entre otras cosas,
Probablemente insignificantes, como la toalla colgada en la puerta...

Todo pasa mientras suena el álbum gold & platinum de Lynird Skynird, la canción es, por ejemplo, saturday Night Special.

Estoy hipocondríaco, te escribí la nota antes del partido de fútbol porque pensé que iba a palmar: hace mucho que no juego.

No tengo que aclarar que la nota que he dejado en la mesa es una mierda y que esta es la buena, pero lo hago.

Vuelvo.
Me ducho. Me seco, me echo el perfume que te regalé. Me coloco tu albornoz y bailo como algunas personas no son capaces de entender. Me como la pizza y bebo cerveza.

No me sale decirte mucho más.
Me has ayudado, tú y otros, siempre, sin desmerecer a los otros un rayo me cruja!

Te quiero.

Una lona negra se abre en el mar
El velero navega endemoniado
Bajo el cielo de acuarela.

Hoy. En el tren que no he perdido por segundos.

lunes, 1 de abril de 2019

Sinceridad

Me gusta llegar a tu casa, sentarme a la mesa y escucharte
pero a veces, mientras hablas pienso en ti:
en tus ojos, en el iris verde caleidoscópico.

Hablas de Buero Vallejo y sé que estoy perdido
porque lo último que recuerdo es algo de tu tensión arterial.

Estoy aquí delante, en un acto de egoísmo,
arrebatándole al mundo la gran obra que son tus días;
así, adoro tu anonimato.

A veces llego cansado, se me nubla la vista,
aguanto lo que puedo y disfruto de ti como mancha.

Es algo que hago a menudo, perdonarás que te diga
que nunca es demasiado: si me levanto por agua,
miro tu melena desde arriba, si del suelo recojo algo
me detengo en tus tobillos, en todas tus formas, efectos y ángulos,
nunca es demasiado.

Soy sincero: no puedo escuchar y a la vez,
dibujarte para siempre en mi alma.

THA


domingo, 9 de diciembre de 2018

La página estaba en blanco

Sucede algo en aquellas lajas rojizas del acantilado: los días de luna llena reflejan un rayo exacto sobre el agua. He buceado la zona muchas veces, pero es de noche y durante la luna llena cuando se muestra: el tesoro que no brilla.

Los días de tristeza y pánico me llevan a él, también los de dicha y sosiego, porque el tesoro domina el lenguaje universal del abrazo, después del cual el alma vuelve a su cauce; quizá trás saltar a un cielo vacío de estrellas o tras ser atomizado en la totalidad.

Su existencia es mi patria: no soy de otro lugar del mundo que de ese rincón aparente, esa puerta que silenciosa se abre en la roca bajo el agua.

Si supiera qué es, qué forma tiene y de qué está hecho... Da igual, lo importante es que esta tarde nos veremos.

Sublime, feroz, heroína.

THA

domingo, 18 de noviembre de 2018

Indestructible

Jacaranda sonreía bajo la lluvia; se encontraba lejos del deseo vacío y cerca de la atracción en su totalidad; imaginaba su cuerpo lejos de la ciudad, volando entre escarpados cortados como si fuera una golondrina, rebanando un cielo sedoso y amarillo.
- Estoy tocada por Dios, hoy no puedo morir –me dijo– ¡Quién no está tocado por Dios!
-No creo en Dios –respondí.
-Tal día como hoy, mi Dios te toca, constantemente; de hecho, puedes verlo ahora mismo si quieres a través de mis ojos –añadió.
Y lo intenté pero solo pude escuchar sus carcajadas, sus botas haciendo saltar las piedras que pisaba, su aliento a dos metros. Fue suficiente, tenía razón.

THA

https://www.youtube.com/watch?v=EDSSesrKz0k

domingo, 9 de septiembre de 2018

Pero estás vivo

El molino de tiempo que tengo en el patio de mi casa giró con vehemencia y me transportó a lugares inhóspitos, lugares amorfos y sin color, donde el sonido todavía no ha irrumpido, donde los ojos navegan en los círculos perdidos de la nada. Allí permanecí suspendido pensando en ti, en la poesía de Walt Withman, días enteros me preguntaba cuántas veces al día, Withman era el Withman que escribía aquellos versos: lo que uno es al final se abre paso. Las dudas siguieron hasta que en otro golpe de fortuna resurgí del letargo.
Me gustaría que la vida fuese un horizonte extenso en el que al final, lo que uno es se abre paso, pero vi demasiados ojos navegando en aquellos vórtices; ojos donde crecen espléndidas higueras entre las rocas de una playa, ojos mecidos al vaivén del verano, ojos desbordados por colinas de margaritas y mariposas, ojos de antaño... de los que no he vuelto a saber pero si oír el alarido de: nadie doblará la esquina, dónde está la mano que toque mi espalda.
Quisiera construir un barco, volver, y en un delirio total a lo Withman derribar a cañonazos el muro que nos separa.

THA